“Hay que humanizar la medicina”

La doctora colaboró en la creación de especialidades y residencias médicas que han formado cientos de doctores

La doctora Liliana Fernández Rodríguez ha ejercido sus diferentes especialidades como la Medicina Interna, Hematología, Bioética, Pedagogía Universitaria, entre otras, apegada a la idea de que deben predominar valores como la piedad, la ética y el ejercicio profesional con sentido de misión. En sus años de carrera ha hecho grandes aportes a la salud, propiciando la creación de especialidades y residencias médicas, tanto a nivel público como privado.

El altruismo es otro valor que se ha hecho presente en su ejercicio profesional, a través de la Fundación Homs para la Solidaridad Humana, que por más de 10 años presidió, beneficiando a cientos de personas necesitadas, a través de jornadas de distintas ramas de la medicina.

1. Infancia
Mi infancia transcurrió en San Francisco de Macorís, mi pueblo natal, en la casa de mis abuelos. Allí se reunían poetas, escritores, políticos y músicos. Era una casa mágica para nosotros, nos criamos mis hermanos Aura Celeste, Estela Altagracia, Abel Armando y yo en un círculo mágico con mis padres; mi madre era una mujer muy virtuosa, que nos inculcó mucho la disciplina. Mi padre era abogado y músico, fue dirigente del Movimiento 14 de Junio, sufrió muchos vejámenes y maltratos, pero nosotros teníamos mucho amor. Pertenecíamos a la estudiantina del colegio La Altagracia, en cada presentación que hacíamos en el país nos ponían una cinta de diferentes colores en la capa. Yo tocaba la mandolina y la guitarra, mi hermana Estela el piano y Aura Celeste tenía una voz soprano. También pertenecíamos al coro de Bellas Artes, era algo indescriptible”.

2. Navidades mágicas
Las navidades eran mágicas, siempre nos iba a visitar mi tío Alfredo, un hombre sumamente humano, era también pintor, compositor, diplomático y escritor. Él pasaba el tiempo viajando por el mundo, se internaba en las selvas del Perú y en las del Amazonas. Para Navidad se aparecía donde nosotros, nos llevaba culebras y hormigas gigantes disecadas. En esa casa siempre había mucho amor para Navidad. Recuerdo que era de madera, enorme, con el piso alto, la pintaban con pintura verde de aceite. Cuando veo ese color me recuerda mi infancia”.

3. Duelos
Entre los momentos más inolvidables de mi vida están la muerte de mis padres y la de mi hermana Estela a muy temprana edad. Esto significó mucho, mi padre fue un hombre extraordinario en todos los aspectos de un ser humano. En el aspecto como profesional, espiritual, sus compromisos sociales con una alta vocación de servicio y patriotismo, Mi hermana Estela, era una mujer muy virtuosa, cuando murió tenía su hijo de 3 años y gemelas recién nacidas. Fue un reto grande para mí, para prepararme aún más con la finalidad de poder ayudar más”.

4. Vida familiar
También es inolvidable mi vida con mi familia personal, mi esposo, mis hijos. No olvido el nacimiento de Gabriela y de Abel Cid Fernández, mis dos hijos que amo. Mi vida de madre ha sido maravillosa, tengo dos hijos maravillosos que están llenos de alegría, son profesionales exitosos, abogados especializados, que tienen esa tradición de las leyes de mis abuelos, de su bisabuelo que fue el primer abogado de la provincia Duarte. Mis hijos fueron estudiantes brillantes, son muy humanos, tienen una sensibilidad, una vocación de respeto, de servicio y son excelentes padres”.

5. Ejercicio profesional
He disfrutado mi carrera a plenitud, me gradué en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, hice mi primera especialidad de Internista en el Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez. En México hice mi especialidad en Hematología en el Instituto de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. Estuve desde el año 80 en el Cabral y Báez, pasé 35 años allí. Cuando mi padre enfermó, tuve la oportunidad de ver cuánto adolecía el paciente de ese acompañamiento, de esa piedad, de esa ternura del conocimiento muchas veces en esa área, y eso me estímulo a estudiar Medicina. Cuando roté la primera vez por Hematología en el Cabral y Báez en mi formación como Médico Internista, me di cuenta que esa era mi vocación. En mis años en el hospital me desempeñé como jefe de Servicio del Departamento de Hematología y fui directora médica. En mi práctica privada también he sentido mucha gratificación espiritual, humana, porque me he podido desempeñar en instituciones grandes, cómo la Clínica Corominas. Además fui del cuerpo médico fundador del Hospital Metropolitano de Santiago”.

6. Formación de médicos
Siendo Directora Médica del Cabral y Báez fundé la especialidad de Hematología, dimos los primeros pasos para crear la especialidad avalada por la PUCMM. Fui profesora de posgrado de las residencias, vi realizados mis sueños de ayudar a educar, de asistir al paciente con humanismo, con compasión, que recibieran ese amor, que recibieran lo mejor de mí. Le doy gracias a Dios y a la vida, porque me dio la oportunidad de llenar ese espacio en mi corazón y en mi ser que es el servicio. En el Homs, también tuve la oportunidad de fundar las residencias médicas, siendo la primera jefa de Docencia Médica”.

7. Frutos
La residencia de Hematología Cabral y Báez-PUCMM, ha formado la mayoría de las y los hematólogos del Cibao, a nivel de Santiago, Puerto Plata y La Vega. Esto ha sido algo muy positivo y muy bueno, porque estos mismos médicos que tienen esta formación, pueden seguir enseñando y sirviendo en esas instituciones de salud. Además, las demás especialidades saben que esta especialidad está ahí, que una enfermedad, como por ejemplo un linfoma pueden detectarlo temprano, en un estadio 1, estadio 2, y no tener ese paciente que llegar en un estadio avanzado, porque no había la debida formación para que esa enfermedad pueda detectarse a tiempo. O sea que ha sido inmensamente positivo, y creo que se ha hecho mucho, pero aún nos queda mucho por recorrer”.

8. Altruismo
A iniciativas del doctor Sánchez Español, fundé la Fundación Homs para la Solidaridad Humana, la cual presidí desde 2007 a junio de 2019. Esto me permitió ofrecer medicina terciaria a pacientes vulnerables en una institución con una tecnología de punta, se ayudaron a muchas personas, a través de jornadas junto a fundaciones internacionales. Comenzamos con muy poco presupuesto y la ayuda, obviamente de esta institución que ofreció parte de su responsabilidad social corporativa a la fundación. Durante mi gestión trabajamos mucho con ortopedia, cirugías de columnas a pacientes con escoliosis severas, con muy pocas posibilidades de vida; se hicieron más de 90 trasplantes de riñón, cirugías cardíacas y reconstructivas y se trabajó con cáncer. La fundación sigue haciendo su trabajo, esperamos en Dios y sé que así será, que va a seguir contando con el apoyo de esta institución, porque realmente la fundación es el hospital mismo”.

9. Huellas de pacientes
Trabajando con la Fundación Homs, uno de los casos que más me marcó fue el de una jovencita con escoliosis severa, con dificultad respiratoria, afectación cardiopulmonar por la deformación tan grande de su estructura anatómica. Ver cómo después de estas cirugías, esa joven se fue recuperando, aunque no se logró la perfección, se consiguió que fuera una paciente con capacidad para llevar una vida e insertarse a la sociedad fue muy satisfactorio. También recuerdo muchos falcémicos que no caminaban, a los cuales se les puso prótesis de caderas gratuitas, muchos de ellos entraban en sillas de ruedas o con bastones y salían caminando, gracias a Dios llenos de felicidad. También pacientes jóvenes, a los que hubo que reconstruirle una mano, un brazo; pacientes con cáncer de mama o de nasofaringe, a los que se le pudo reconstruir el tabique nasal, parte de la cara, las mamas…”

10. Vida espiritual
Creo mucho en Dios, Él es mi guía, mi fortaleza, es quién me acompaña. Tengo mucha fe en Dios , todos los días pongo a mi familia y a mis enfermos bajo su manto de luz y protección. Soy muy Mariana, vengo también de una familia muy cristiana.
Recuerdo que íbamos mis hermanos y yo a pasar las vacaciones donde mi bisabuela en el campo, en Cenoví, era de los pocos lugares en los que mi madre nos dejaba ir. Mi bisabuela tenía una pared llena de santos, había que reunirse a las seis de la mañana y a las seis de la tarde para rezar el Rosario. La convivencia que tuvimos con ella nos marcó”.

Aboga por rescatar los valores éticos

Hay que humanizar la vida, hay que rescatar los valores, hay que rescatar la ética, tenemos en la formación de los médicos jóvenes que enseñarles humanización, tenemos que rescatar la moral, la sensibilidad, la piedad.

La gente se ha vuelto insensible, la gente se ha vuelto incapaz de sentir piedad, incapaz de sentir el respeto por la vida y por los demás, de sentir la solidaridad. Hay un vacío, y no solamente la juventud tiene que cambiar, nosotros las personas mayores tenemos el reto de seguir enseñando a los que siguen nuestro camino con nuestro accionar, con el ejercicio de nuestra profesión, con verdadero sentido de misión. La medicina tiene que hacerse con verdadero sentido de misión, no basta con ser muy preparado. Si la capacitación no va acompañado de la piedad, no va acompañado de la ética, sirve de muy poco. Tuve profesores maravillosos, personas que tenían una vocación de servicio extraordinaria. Siento que ahora se hace más énfasis en la ciencia, en los conocimientos teóricos, en el Internet, en las revistas Online, en los artículos, pero siento esa deshumanización que es recuperable. Tenemos que dar el ejemplo en la práctica diaria en las universidades, en los hospitales con las residencias médicas, con los médicos en formación. Ahora se ha hecho énfasis con la bioética, se comienza a crear los comités de bioética asistenciales en el Homs, donde estamos trabajando con el Comité de Bioética de la Investigación y el Comité de Bioética Asistencial, que son indispensables en una institución hospitalaria para normar esa relación del paciente, la familia y la comunidad con el personal de salud.

Sinergia
No se puede hablar de salud, si no mantenemos en un equilibrio, en una armonía las tres dimensiones del ser humano que son la materia, el espíritu y la psiquis.

Complemento
Es necesario la capacitación, la renovación permanente, mantenerse a la vanguardia, pero si esto se hace y no va acompañado de la piedad y de la ética, sirve de muy poco.

Dar ejemplo
No solo la juventud tiene que cambiar, tenemos el reto de seguir enseñando a los que siguen nuestro camino con nuestro accionar”.

Entrega
Acompaño mis enfermos durante sus procesos, siento que le paso parte de mi energía. Es tan importante como dar un tratamiento determinado”.

Renacer
Con mis nietos he vuelto a despertar el niño interior, a jugar, vivo fascinada con ellos. Pido a Dios salud y fortaleza para seguir disfrutándolos”.

Amor por la vida
Soy una mujer que ama la vida, ya sea la vida humana, la vida vegetal, la vida animal, todo lo que sea vida, todo lo que respire”.

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