¿Existe la adicción a los alimentos?

194

Partimos de una idea básica: nadie quiere sufrir una patología.

Pero sucede algo curioso: cuando hablamos de determinados patrones de comportamiento que consideramos negativos, los definimos casi instintivamente como adicción.

Adicción al sexo, a las redes sociales, a internet… o a la comida.

Incluso algunas personas no solo se identifican, sino que se definen a sí mismas como adictos al móvil, al azúcar o al chocolate. Pero suele hacerse desde una perspectiva trivial, como una forma de expresar lo mucho que les gusta algo, sin pretender comunicar un verdadero problema.

Porque cuando la adicción es real, suele ir acompañada de estigma social y sentimientos de vergüenza (como sucede con todas las enfermedades mentales, lamentablemente).

Si no hay patología, se exhibe. Si hay enfermedad, se oculta.

No es casual que existan asociaciones como Alcohólicos Anónimos, Jugadores Anónimos o Comedores Compulsivos Anónimos: no suele hacerse gala de padecer alcoholismo o ludopatía o de tener un problema real con la comida.

Pero, mientras que la adicción a sustancias como el alcohol, la nicotina y otras drogas sí que está perfectamente caracterizada y puede diagnosticarse, sobre la existencia de la adicción a la comida, la comunidad científica no ha llegado a un consenso.

Instintivamente, casi sin lugar a dudas, diríamos que algunos alimentos desencadenan conductas alimentarias compulsivas, y que estas se parecen mucho a comportamientos adictivos.

Si la adicción a la comida existe, es un trastorno mental que va a afectar a la calidad de vida de los enfermos y que les va a provocar sufrimiento

Algo que, lejos de esconderse, ha sido incluso utilizado como reclamo publicitario. “Intenta comer solo una” o “¿A qué no puedes comer solo una?”son las frases que han acompañado a algunos snacks desde hace más de 30 años, y que aluden sin tapujos a la pérdida de control.

¿Por qué no hablar entonces abiertamente de adicción a la comida? ¿Por qué resulta controvertido y hay desacuerdos?

Una parte de la comunidad científica considera que hay evidencias suficientes como para afirmar que existe la adicción a la comida, e incluso se han desarrollado herramientas para evaluar esta dependencia [Food Craving Questionnaire, Dutch Eating Behavior Questionnaire, Three Factor Eating Questionnaire, Power of Food Scale y, la más específica, la Yale Food Addiction Scale (y su actualización)].

Varias razones apuntan a que, efectivamente, la adicción a los alimentos puede ser una patología nueva, ya que presenta similitudes con otras adicciones:

Sin embargo, no está tan claro que sea una enfermedad nueva, porque varias de estas características se presentan en algunos trastornos de la conducta alimentaria menos conocidos que la anorexia y la bulimia, pero perfectamente caracterizados e incluidos en los manuales de diagnóstico más empleados

Por favor comparte: